La autora:

La razón de ser de este blog, no es más que el compartir una nueva faceta (¿literaria?) y el aprovechar la lubricidad en mi y en lo que me rodea, realidad o ficción eso es parte de su imaginación, lo cierto es que solo trato de plasmar en letras las fantasías (animadas de ayer y hoy) mías y de cualquier persona.
Gracias a los que me leen, a los que imaginan, a los que se dejan llevar por las letras, a los que comentan, a los que inspiran, a los que proponen, a los que critican, a los que halagan, a los que duermen rico, a los que se ponen inquietos, y a los que le "dedican" una a este blog, yo soy la más feliz en ello.! Enjoy it!

Atte: Lúbri- Ka ... pumamacita

miércoles, 27 de abril de 2011

La Bodega

Esa noche llovía y mucho. Te tomé de la mano y te guíe hasta la bodega abandonada en donde había un colchón que doné a la causa meses atrás, junto con un escritorio y dos sillas. Originalmente iba a ser un estudio pero ahora estaba abandonado.

Estábamos empapados. Te deshiciste de la playera mientras caminabas por el lugar. Yo me senté en la silla frente al escritorio, me solté el cabello, me quité los zapatos, los jeans, y me quedé solo con la blusa blanca que dejaba ver el frío en mi cuerpo. Justo cuando empezaba a quitármela dijiste –No, por favor no te la quites.
Me guiñaste un ojo y no pude desobedecer. Fuiste hacía mí y me besaste muy despacio, pausado, como buscando algo en mis labios. El beso logró que me mojara más de lo que ya estaba por la lluvia.
Te apartaste y fuiste a la silla detrás del escritorio, te dejaste caer en ella y cerraste los ojos.

Se escucharon unos pasos en las escaleras. No te moviste, parecías dormido. Yo miraba la entrada y ahí apareció ella, se veía guapísima en esos jeans a la cadera que dejaban ver un tatuaje en el cóccix. Una blusa ceñida al cuerpo y el tremendo escote que deleitaba la vista con unas tetas de 22 años, redondas y grandes. Traía el cabello castaño oscuro, largo y suelto; entró en la pieza como un súcubo entra en un sueño. No se detuvo y fue directo a ti, sin más te despertó con un beso arrebatado, apasionado, desesperado, realmente erótico. Tú respondiste sin abrir los ojos. La tomaste de la cintura y exploraste sus muslos, sus nalgas, su entrepierna, su abdomen, sus tetas; te la comiste a besos. Yo observaba aún mojada, sentada en la silla frente al escritorio. Ella te envolvió con sus manos y te mantuvo drogado con sus besos. Yo veía como te excitabas cada vez más, tu desesperación por cogértela.
La volteaste le besaste la espalda y redibujaste desesperadamente con tu lengua aquel tatuaje. Le mordiste las nalgas mientras atrapabas sus enormes y firmes tetas, ella se quitó tus manos y se puso de rodillas frente a ti, te desprendió el cinturón de un solo movimiento, desabrochó ágilmente tus jeans y los bajo hasta los tobillos. Notaba su cara llena de lubricidad. Sus labios hinchados comenzaron a recorrer tu entrepierna. Jadeaste un poco mientras echabas la cabeza hacia atrás, tus manos buscaron su cabello pero ella decidió acariciarte con sus tetas, paseándolas por tus piernas, tus muslos, tu verga, tu abdomen, tu pecho, tus manos, tu cara, una y otra vez. Era obvio que quería llevarte a la locura, pues aun seguía vestida y tú solo en bóxers. Desde mi lugar noté que empezaban a apretarte.
Una vez más, ella hizo alarde de su agilidad al deslizar tus ya incómodos y mojados bóxers. Utilizó para ello sus manos, su boca, sus tetas. Fue como si me regalara una foto de esa enorme erección que tenias. Sus manos juguetonas se pegaron a tu verga dura. Finalmente ella me miró a los ojos mientras jugaba con tu falo en todo su esplendor. La miré y sonreí. Ella te soltó, se puso en pie, atravesó la pieza y bajó por las escaleras.

Tú seguías con los ojos cerrados y me dabas un espectáculo jugando con tu falo. Me incorporé y caminé hasta quedar frente a ti. Aproveché el ritmo de tus manos para acompañarlas con mi boca, fue hasta que sentiste mi lengua que abriste los ojos. Me miraste y dijiste –Esta imagen la llevaré conmigo hasta la tumba. 
Mi lengua respondió vorazmente, mi garganta recorría todos tus centímetros de verga, estabas durísimo y la sentía cual pistola en mi boca. Tus manos ordenaban a mi nuca ir más abajo y a mi boca llenarse de ti. Pero ese no sería el final feliz, yo te quería dentro, así que me paré frente a ti y dije: –Cógeme.

Me arrancaste la tanga de un jalón, esta cayó rota al suelo. Me quitaste la blusa blanca que minutos antes te dejaba ver la erección de mis pezones. Me empujaste contra el escritorio, me volteaste de espaldas, separaste mis piernas e hiciste que me recostara por completo, tus manos recorrieron mi espalda hasta llegar a mis nalgas. Las abriste para introducir uno de tus dedos en mi culo, la sensación hizo que casi de inmediato mi coño se hiciera un mar, tomaste tu falo con la otra mano y lo dirigiste hacia la entrada de tu perdición.

Siempre me ha gustado esa sensación de los segundos previos a ser penetrada, es una especie de auto tortura pues nunca sé cómo será esa primera embestida.

Disfrutaba de tu dedo enculándome cuando. sin esperarlo , tu verga se clavo en mi coño hasta el fondo. Grité pero ahogaste mi grito con tu siguiente embestida y la siguiente, y la siguiente. Me tenías a tu merced para cogerme hasta el cansancio.
El dedo en mi culo dejó de ser uno, me embestías con 3 además de tu falo. Yo jadeaba y te pedía que por favor no sacaras esos dedos. De repente te detuviste y saliste de mí. me preguntaste: –¿Estás lista? Yo no sabía con exactitud a qué te referías pero de igual forma contesté que sí. Retiraste tus dedos, con ambas manos abriste mis nalgas y sentí como tu falo se restregaba en mi anito. Supe la razón de tu pregunta. Me mordí los labios y me agarre fuerte al escritorio. Jugabas en la entrada de mi culo y yo moría de ansias de ser empalada. Tu silencio me mataba y mis manos estaban como esposadas a aquel escritorio pues no las despegaba. La punta de tu verga se insertó en mi pequeño botón y ahí jugueteabas. De a poco la empujabas más adentro, me tenias tomada por las nalgas, yo gemía y mi respiración aumentaba al mismo tiempo que se dilataba esa entrada tan estrecha. Alcancé a escuchar que balbuceaste un “Qué rico” y fue entonces cuando volteé a verte. Sonreíste y me guiñaste un ojo. Me perdí en ese gesto y tu sonrisa se torció justo cuando me atravesaste el culo con todas tus fuerzas. El grito fue mayor y no fue el único.
No tuviste piedad y me empalaste una y otra vez, no te importaron mis gritos que en realidad parecían de sufrimiento, pero sabias que no había ningún dolor mayor, sabias que adoraba me tuvieras así sometida, así, enculada y por eso no reparaste en llenarme el ano con todo tu falo las veces que quisiste. Te cedí mis manos pasándolas por la espalda y cruzándolas para que te sostuvieras de ellas y así yo no tuviera forma de escapar. Te recargaste en mis muñecas con fuerza y tus jadeos y respiración aumentaron. Estabas hecho un animal y solo te concentrabas en entrar y salir por mi back door. Yo estaba feliz, pero te reté diciéndote: –¿Eso es lo más fuerte que puedes darme? Te detuviste.

Soltaste mis manos, saliste de mi culo y me jalaste por la cadera hasta quedar frente a ti, tus manos rodearon mi nuca, me miraste fijamente a los ojos y me besaste despacio, como si buscaras algo en mis labios.
Abro los ojos al termino de ese delicioso beso y me percato de que estoy acostada en la cama contigo a mi lado desnudo y dormido. Todo ha sido un sueño. Un sueño al que estoy decidida a poner un final. Aprovecho tu erección matutina y me meto debajo de las sabanas hasta llegar a ella y llenarme la boca de ti. Despiertas, retiras las sabanas, me miras felándote y dices mirándome a los ojos  
–Esta imagen la llevare conmigo hasta la tumba.
El final feliz llegó.

Abril 2011

2 comentarios:

tetoc6 dijo...

hay mamita, esos sueños son riquisimos y con una muñeca como tu estarian geniales tenerlos... Besos hermosa!

Unknown dijo...

como se te ocurre ponerlo a la hora del trabajo, yo aquí leyendo y ya no me podía levantar por tremenda erección que me provoco tu relato, jajajaja

Excelente =D